viernes, 3 de enero de 2014

DUDAS Y MITOS DE LOS ACCIDENTES EN BICICLETAS (Información a tener muy en cuenta) 03/01/2014


Hoy no toca subir la crónica de mi ultima ruta, hoy he colgado este articulo de la web ciclistas.net que me parece de vital importancia, y que seguramente la mayoría de los que practicamos cualquier modalidad de ciclismo desconocemos. Muchos de vosotros pensareis....menuda parrafada....efectivamente, así es, pero creo que puede servir para refrescar la memoria a los que ya conocen esta información, pero especialmente va dirigido a la gran mayoría (incluido yo) que desconocen como actuar en caso de accidente practicando lo que mas nos gusta, el ciclismo en cualquiera de sus disciplinas.




Una gran parte de las consultas que la sección de seguridad vial recibe 

tienen su origen en las preguntas que se plantean cuando una persona sufre un 

accidente. Lo sorpresivo del evento, la ignorancia generalizada de los pasos que se 

deben seguir y la ausencia de lo que se denomina “cultura del seguro” propicia que, 

en muchos casos, quedemos totalmente desprotegidos. A lo largo de este informe 

trataremos de ofrecer una guía clara y sencilla que nos sirva para orientarnos, 

porque, si bien no hay dos accidentes iguales, no es menos cierto que aprovechar 

unos conocimientos básicos puede dejar muy bien encauzado el que prospere una 

reclamación ante el responsable. 



Y es que, como decíamos, no existen dos accidentes iguales. Unos son 

debidos a un atropello en el que interviene un vehículo a motor; otros, por un 

accidente deportivo en solitario. Puede ser que un compañero ciclista nos haga el 

afilador, o bien que haya una montonera. Podemos encontrarnos con un bache en 

la carretera que provoque una caída o con un cruce no vigilado en una competición 

y por la que asoma un coche… Y no hablemos de las variadas sentencias que los 

jueces dictan, según cada circunstancia y lo que se haya podido probar en el 

consiguiente proceso. 



Vamos a tratar de sintetizar los casos más comunes o frecuentes y tratar de 

proponer unas rutinas sencillas pero imprescindibles. No es este artículo lugar para 

sesudas exposiciones doctrinales o legales, por lo que trataremos de evitar 

referencias a normativas jurídicas que, seguro, haría que la mayoría de vosotros 

desista de continuar leyendo. Este artículo está concebido como eminentemente 

divulgativo, una especia de guía del usuario imprescindible para que, de ocurrir una 

desgracia, los profesionales del derecho que os defiendan tengan las herramientas 

imprescindibles para actuar. 



ACCIDENTES CAUSADOS POR UN VEHÍCULO A MOTOR: LOS 

PRIMEROS MOMENTOS. 



Imaginad que vamos circulando tranquilamente en bicicleta, por una 

carretera con un arcén estrecho, como tantas que tenemos la desgracia de 

padecer. Vamos en solitario, el tráfico es escaso. Súbitamente, sin previo aviso, 

notamos un fuerte impacto por detrás, salimos despedidos, caemos al suelo. 

Hemos sufrido un accidente y a partir de este momento comienzan una serie de 

circunstancias en las que es preciso mantener en la medida de lo posible la calma. 



Primero.- Identificar al causante. 

Esto que parece una obviedad se convierte muchas veces en el “quid” de la 

cuestión. Desgraciadamente cada vez más se están dando casos de vehículos que se dan a la fuga, por lo que se convierte en poco menos que imposible poder hacer 

responder al causante. Todos hemos experimentado el impulso de levantarnos 

inmediatamente tras una caída y pretender seguir dando pedales como medida de 

autodefensa –no ha pasado nada, puedo seguir- Pues bien, debemos cambiar este 

impulso por el del reflejo de levantar la vista y comprobar que quien nos atropella 

detiene su vehículo. Esto se dice fácil, pero, salvo pérdida de conocimiento, se 

puede lograr. La propia adrenalina liberada nos despertará el reflejo de alerta y 

mitigará momentáneamente las consecuencias del accidente. Si el vehículo se da a 

la fuga deberéis hacer un esfuerzo extraordinario para recordar el modelo, el 

color y la matrícula. Con esto ya estarán gran parte de los deberes hechos y la 

autoridad se encargará de localizar al causante. 



Segundo.- No moverse. 

Una vez comprobado que el causante del accidente está identificado, 

supongamos que detiene su vehículo y se interesa por nosotros. Pues bien, la 

tendencia que decíamos de seguir pedaleando hace que en la inmensa mayoría de 

los accidentes el ciclista se levante y trate de minimizar el suceso. Salvo lesiones 

más traumáticas en las que el ciclista pierda el conocimiento o tenga roturas 

impeditivas, éste suele considerar que todo se queda en un susto. Lo primero que 

comprueba es que se puede levantar, mira a ver si la bici está bien, y decide 

proseguir. CRASO ERROR. ¡Cuántas veces ocurre que, tras una primera 

valoración en la que el ciclista piensa que se trata de un golpe sin importancia, al 

final las lesiones resultan ser de gravedad! 



Por ello, no fiarnos de la primera impresión. Siempre que recibamos un 

impacto, siempre, hay que llamar a los servicios de emergencias, al 112. Olvidaros 

del sentimiento de vergüenza, del miedo a que la familia se asuste, a que me tenga 

que ver un médico, a creer que no ha pasado nada. 



Curiosamente existe un mito que conviene eliminar. Los accidentados 

suelen estar más preocupados por los daños materiales que los daños físicos. Pues 

bien, las indemnizaciones más voluminosas son consecuencia de las lesiones 

corporales. Por lo tanto, si bien se puede recuperar el importe de las piezas 

dañadas, una persona tiene derecho a que se le indemnice por las lesiones 

corporales. 



¿Y por qué llamar siempre al 112? 



Cuando hay un accidente en el que se dice que existen heridos –sin entrar a 

valorar la gravedad- rápidamente se activa un protocolo en el que se manda a una 

patrulla de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado; Guardia Civil, policías 

autonómicas o locales, según el tipo de la vía y el lugar del suceso. Pero también 

se reclama la presencia de asistencias sanitarias. 

Es entonces cuando se realiza un atestado en el que se investiga las 

causas del accidente. Este atestado es pieza esencial probatoria de las causas 

y responsabilidades del accidente. Por nuestra experiencia, sin la concurrencia 

del atestado, luego resulta mucho más complicado poder reclamar la indemnización 

pertinente. 



¿Por qué la presencia de la Autoridad? 



Porque el atestado elaborado por la Autoridad posee presunción de 

veracidad. En cambio, si no se investiga el accidente por los Agentes, al final 

podemos caer con un atropellador “espabilado” que encima diga que el culpable es 

el ciclista, o también puede ocurrir que el causante niegue los hechos una vez que 

se haya ido a su casita tan tranquilo. Entonces la compañía de seguros declinará su 

responsabilidad, y todo habrá sido en vano. 



Mentalizaros que las compañías de seguros son máquinas de hacer dinero 

que, si no aparece en “los papeles” de un modo muy claro la causa del accidente 

que inculpe al conductor que nos atropella –o bien por atestado o por una 

declaración firmada por el causante del accidente en el parte amistoso en el que 

describa fielmente cómo ocurrió el accidente-, la compañía no se 

responsabilizará. Por eso es imprescindible que llamemos a la autoridad. 



El parte amistoso serviría a los efectos probatorios, pero muchas veces los 

nervios de la situación propician que se rellenen defectuosamente y que, por ello, 

nuestras “amigas” las aseguradoras no se hagan cargo de la indemnización, No lo 

dejéis, pues, pasar aunque pueda parecer incómodo llamar al 112. 



En el atestado se describe el lugar del accidente, se identifica el sentido de 

la vía. Se toma declaración a los implicados, y si hay testigos, se les interrogan in 

situ, con el enorme valor probatorio que ello implica al ser una declaración 

verdaderamente espontánea y no manipulada a posteriori. Se hace una 

reconstrucción del accidente, de las condiciones de la vía, y, sobre todo, se hace 

una valoración final en la que las estadísticas confirman que, cuando un ciclista es 

víctima de un accidente, la inmensa mayoría de las ocasiones el responsable es el 

conductor del vehículo a motor. 



¿Por qué la presencia de la ambulancia? 



En más ocasiones de las que hubiera deseado he tenido la ocasión de 

defender a ciclistas que vienen a mi despacho tras sufrir un accidente. Me 

describen que en su momento continuaron su trayecto y que, al llegar a casa y 

ducharse, fueron sintiendo cómo los dolores se intensificaban, Algunos tardarían 

incluso varios días en acudir al médico. De este modo fue diagnosticado un 

síndrome de latigazo cervical. A otros, luxaciones varias; y en los casos más graves, incluso, fracturas de vértebras. ¡Y habían ido a su casa por su propio “pedal”! 



Pues bien. Sistemáticamente, los abogados defensores de las aseguradoras 

tratan de convencer al juez que las lesiones no son fruto del accidente por el que se 

reclama, sino que fueron sufridas posteriormente y por causas que nada tienen que 

ver con su asegurado. ¿Y por qué? Porque dicen que, de haber sufrido esas 

lesiones que el ciclista manifiesta, no habría éste podido continuar en bicicleta. Y 

basta comprobar que las fechas del accidente y de la asistencia médica no 

coinciden como para poder crearle dudas al juez. 



La presencia de una ambulancia garantiza que las lesiones que se padecen 

son debidas al concreto accidente que sufrimos. Y sirven para diagnosticar lo que 

de verdad resulte consecuencia del impacto. No está de más curarnos en salud 

aunque realmente las consecuencias al final resultaren haber sido leves. 



Pero es que, además, la presencia de una ambulancia será 

imprescindible para nuestro segundo paso: La acreditación de los daños 

físicos. Un parte de urgencias, una valoración médica inmediata y una evacuación 

en ambulancia muchas veces es la prueba de que las consecuencias del accidente 

existen. 



DESPUÉS DEL ACCIDENTE. 



Una vez que esté cumplimentado el atestado y el informe de urgencias, es 

imprescindible pedir la baja laboral, si es que existen molestias o impedimentos 

reales. La baja laboral que ha de tramitar nuestro médico de familia es un 

documento imprescindible para poder demostrar que las lesiones revisten cierta 

gravedad. El propio médico, entonces, derivará hacia el especialista oportuno que 

nos inicie un tratamiento médico. No nos hagamos los “machotes”, que nadie tiene 

por qué trabajar estando enfermo. 



Además, los días por incapacidad transitoria, o sea, baja laboral, se 

indemnizan específicamente por la aseguradora del causante. 



Y lo que es más relevante: si alguien provoca un accidente, las lesiones 

padecidas deberán al menos necesitar de un tratamiento médico para que prospere 

la vía penal contra el causante. ¿Eso qué significa? Que si uno recibe un impacto y 

no necesita de tratamiento médico, o sea, se cura solo (ni es preciso vigilancia 

médica, ni puntos de sutura, ni medicamentos, ni rehabilitación) el causante no 

tendrá responsabilidad penal. Entonces sólo nos quedaría la vía civil, mucho más 

cara y compleja, lo que implica que si no quiere pagar la aseguradora por las 

buenas, deberemos demandarla y soportar gastos muy superiores. 

Además, por la vía penal nos aseguramos que un doctor médico forense del 

Juzgado nos examine y que su informe sea, además de gratuito, un documento con 

valor probatorio pleno. Ese informe es la clave para poder valorar el daño corporal, 

y las aseguradoras no suelen discutirlos. Sin ese informe, no os quepa la menor 

duda que tratarán de pagar lo menos posible. 



No olvidemos que es imprescindible que denunciemos expresamente 

al causante del accidente. Hay un plazo de seis meses que, si lo dejamos correr, 

pasará sin remedio. 



Otro mito: Creer que basta que la Guardia Civil acuda al lugar del accidente 

y cumplimente el atestado para que responda el causante. Pues no basta. Habrá 

que ir a la Casa Cuartel o comisaría con posterioridad para formular expresa 

denuncia, o bien al Juzgado del lugar de los hechos para aportar un escrito de 

denuncia. 



He visto, desgraciadamente, bastantes ocasiones en las que las 

aseguradoras “marean la perdiz” prometiendo un pago, citando al perjudicado para 

que pase por los servicios médicos de la propia aseguradora, volviéndoles a citar, 

dejar pasar los meses, mandar una cartita para más citaciones… y pasaron los seis 

meses para que prescribiera la acción penal. Y mucha gente desiste luego de 

reclamar por la vía civil (hay un año de plazo para esta última) ante el desembolso 

que ha de efectuar por los costes procesales que implica esta reclamación civil. 


JUICIO. 


Una vez que todo se ha desarrollado conforme a las indicaciones que os 

apuntamos, se os citará para juicio de faltas en calidad de denunciante (salvo casos 

de gravedad especial que irá por la vía del delito) en la que será imprescindible, 

aunque no preceptivo, la concurrencia de un profesional del derecho que os 

defienda. Éste reclamará las cantidades que se ajusten a derecho y presentará las 

pruebas precisas. Pero, no lo olvidéis, si no seguís los pasos que os indicamos con 

todo detalle, la labor del abogado será mucho más limitada. 



ACCIDENTE DEBIDO AL MAL ESTADO DE LA CARRETERA 


Quizás muchos no lo sepan, pero si sufro una caída por culpa de un bache, 

piedras en el asfalto, una rejilla donde se introduce la rueda, una defectuosa 

señalización de obras, un escalón lateral en el arcén, etc., ha de responder el titular 

de la vía. Es lo que se llama responsabilidad patrimonial de las administraciones 

públicas. 



Sin embargo la cosa es un poco más complicada. Primero, porque el 

procedimiento es más complejo, dado que se debería en todo caso entablar una reclamación administrativa previa ante el dueño de la carretera (ayuntamiento, 

diputación, comunidad autónoma, Ministerio de Fomento, en su caso) en el que ya 

hay que probar que la caída fue consecuencia de un mal estado de la vía o por 

alguna otra de las que os dábamos ejemplos. Pero, además, es necesario pedir una 

cantidad concreta en concepto de indemnización. 



Esta primera fase previa es realmente compleja, por tratarse de un 

procedimiento administrativo en toda regla. Es preciso aportar prueba, hacer 

cálculos de daños materiales y físicos, y hay que tener conocimientos muy técnicos 

para poder simplemente hacer formular esta reclamación. 



Cuando tengáis una caída por este motivo es más preciso si cabe llamar a 

las asistencias sanitarias y a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado. 

Deberéis quedaros en el sitio, y cuando aparezca la Fuerza Pública explicarles 

con claridad que la causa del accidente es un bache, una rejilla… Pedidles que 

hagan atestado y que consignen la causa. Que a ser posible tomen las medidas del 

bache, rejilla, situación del obstáculo… o que expliciten el estado de la vía. 



Sin esta prueba deberéis acudir a testigos cualificados, pero muchas veces 

el desconocimiento hace que nos vayamos del lugar sin obtener la prueba de que la 

causa del accidente es un mal estado de la vía. Posteriormente, sin esta prueba, el 

titular de la vía negará sistemáticamente que la caída sea debida a la causa que 

invocáis. No os penséis que la Administración va a reconocerlo. Se defenderá como 

todo hijo de vecino. Sin embargo, si la fuerza instructora hace los deberes, os 

aseguro que la cosa cambia. 



Los cálculos indemnizatorios son complejos, y hace falta que un profesional 

os lo calcule, tanto un perito médico como un jurista. Cuidado, porque si tratamos 

de hacer el cálculo “a ojo de buen cubero” o lo que me dicte mi capricho, entonces 

SEGURO que la acción se perderá. 



Lo normal –o sea, casi siempre- es que, tras la instrucción del expediente, o 

bien NIEGUEN el deber de pago, o simplemente no contesten. Tras dictarse 

resolución negativa, o si transcurren seis meses de “silencio administrativo”, habrá 

que entenderse la desestimación de la acción, y deberemos en el plazo de dos 

meses posteriores formular demanda contencioso-administrativa, esto es, 

deberemos llevar a la administración ante los Tribunales de Justicia, para lo que es 

preceptivo la concurrencia de abogado y procurador. 



ACCIDENTE EN SOLITARIO 



Para este tipo de accidente es más imprescindible que nunca tener suscrito 

un seguro de accidentes. No existirá derecho de reclamación frente a nadie, porque 

seremos nosotros los únicos responsables. En el mercado hay sociedades médicas 

que cubrirán los gastos médicos que suframos. Pero las pólizas en todo caso prevén unas indemnizaciones ridículas en comparación con las cantidades que se 

pagan si la causa de las lesiones viene por culpa de un tercero. 



Y es necesario tener este seguro médico por razones obvias. La Seguridad 

Social resulta harto lenta e insuficiente, y los tratamientos médicos hacia los 

deportistas no son precisamente especializados. Cualquier persona que salga 

habitualmente en bicicleta debería de suscribir un seguro de accidentes con unas 

coberturas médicas especializadas, porque de lo contrario verá cómo, con mucha 

suerte, tan sólo le prescriban analgésicos y antiinflamatorios, o bien se le colocará 

una escayola después de una parca radiografía. Y no es exageración, 

desgraciadamente. 



ACCIDENTES ENTRE CICLISTAS 



Esta es una de las grandes lagunas en el conocimiento de los ciclistas. Si 

causamos un accidente seremos responsables como si lo hubiéramos provocado 

con un vehículo a motor. Entonces es más que aconsejable que tengamos suscrito 

un seguro de responsabilidad civil por lo que pudiera ocurrir. 



Cuando circulamos por las vías públicas somos conductores de vehículos, 

por lo que la responsabilidad del accidente y la culpa del mismo serán 

determinadas conforme a la infracción que la Ley de Seguridad Vial y su 

Reglamento contemplen. 



Hay seguros privados de responsabilidad civil que las diversas compañías 

venden. El problema es que, para una prima de 60 € tan sólo se suele cubrir un 

límite de RC de unos 150.000 €. Esto que pudiera parecer una cantidad desorbitada 

no lo es tanto cuando de indemnizaciones por accidentes graves se trata. 



Además ninguna compañía cubrirá accidentes que se causen en una 

competición o en una marcha cicloturista, que es precisamente cuando más riesgo 

se corre. Y si descubren que el accidente se produce en una salida oficial de club, 

tampoco quedará cubierto el siniestro. Ojo con esto, que no es una broma. 



El único seguro que cubre esto es el que suscribe toda persona que se 

federa. Por el hecho de federarse se es beneficiario de un amplio seguro de 

responsabilidad civil y de un seguro de accidentes obligatorio que cubre los gastos 

médicos. Esto beneficia a cualquier federado porque así lo disponen las normas 

legales al quedar amparados por la Mutualidad General Deportiva. 



El precio de federarse, además, es irrisorio en comparación con las 

coberturas y beneficios que se obtienen, porque no existe seguro en el mercado 

que lo iguale, y desde luego, no hay compañía que cubra los riesgos de la 

competición o de la participación en marchas. 



RESPONSABILIDADES DE LOS CLUBES Y DE LOS ORGANIZADORES 

DE COMPETICIONES Y MARCHAS 



Este asunto de por sí daría para varios capítulos. Baste que se conozca, si 

sois organizadores, que cualquier accidente que sea debido a la mala organización 

de una carrera o una marcha será responsabilidad del organizador. Si se organiza 

una competición las medidas de seguridad requeridas serán muy superiores a las 

de las marchas, pues siempre estas primeras se celebran con el tráfico cerrado. 



Las marchas, por el contrario, transcurren siempre con tráfico abierto, lo que 

significa que el ciclista es un usuario de las vías que goza de algunos privilegios, 

pero que no posee el uso exclusivo de la carretera, pero cuidado: Si en la 

documentación que se entrega al participante el organizador se compromete a 

cerrar el tráfico en algunos tramos, cualquier accidente que ocurra por no cerrar 

convenientemente al tráfico ese tramo concreto será responsabilidad del citado 

organizador, por mucha firma que el participante entregue eximiendo de 

responsabilidades al organizador. Ampliaremos este tema en un futuro. 



También existirá responsabilidad de la Junta Directiva de los clubes ciclistas 

cuando, en las salidas ordinarias programadas en los calendarios habituales, se 

decida circular por carreteras que tengan prohibida la circulación a las bicicletas, 

caso de ocurrir un accidente en aquel tramo


Información extraída de:



Bueno, espero que este articulo os haya servido para manteneros un poquito mas informados y sobre todo que no tengáis que hacer uso de algunas de sus recomendaciones por culpa de un accidente.

Salud y pedales.
Manolo Navarro

No dejes que tu vida se llene de años, haz que los años se llenen de vida.
Antonio García.



2 comentarios:

  1. Buen articulo Manolo, esto siempre viene bien. Parece que lo sabemos todo y realmente no tenemos ni idea de casi nada, hablo en general, que nadie se enfade. Un abrazo Manolo y buen año.

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    1. Yo hasta ahora desconocía como actuar en caso de accidente con la bici, pero no te quepa la menor duda de que este articulo lo voy a guardar como "oro en paño" por si acaso. Espero que no nos haga falta nunca.
      Un abrazo y feliz año!!

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